Cómo elegir un velero

Los barcos a vela tienen muchas ventajas y, aunque la mayoría de los aficionados a la náutica en España prefieran los barcos a motor, los veleros siguen siendo la figura más significativa de este deporte y los que más tiempo pasan en el agua. Si quieres disfrutar de una experiencia única, además de maximizar el contacto con la naturaleza, un velero es sin duda la mejor elección.

Son muchas las ventajas de tener un velero: navegar a vela te permite olvidarte de las preocupaciones, bajar tu ritmo, vivir el momento y sentir el poder de la naturaleza. Eso sí, tendrás que aprender bastante más de navegación que si optas por un barco a motor, pero al final tendrás la satisfacción de dominar tu barco en plena fusión con el entorno.
Aunque la gran mayoría de los veleros modernos viene equipada para facilitar todas las maniobras, navegar a vela sigue siendo una actividad exigente desde el punto de vista físico, así que, si buscas un estilo de vida más activo, un velero es un excelente aliado. Y obviamente, a nivel de contaminación, un velero será bastante más respetuoso con el medio ambiente que un barco a motor. Eso sí, deberás saber elegir un velero que sea perfecto para ti.

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La clave para elegir un velero es responder a una serie de preguntas.

Reglas y preguntas básicas

Hay algunas reglas básicas a la hora de elegir un barco: no vayas mucho más allá del espacio y eslora que necesitas. Cuanto más grande y más equipado, más caro será el barco. Una embarcación más grande también implicará costes de gestión y mantenimiento más elevados.
Estas son las preguntas clave a las que deberás responder para acotar opciones en la elección de tu nuevo velero:

¿Dónde y cuándo vas a navegar?
¿Con quién vas a navegar?
¿Cuál es tu plan de navegación?
¿Dónde vas a guardar tu barco?
¿Cuál es tu presupuesto?

Dedica el tiempo suficiente a pensar en cada una de ellas. Cada respuesta te ayudará a definir el tipo de barco que necesitas y cuál se adapta mejor a tu estilo de vida, probablemente será un poco distinto del que deseas.

¿Vas a navegar en un embalse o en el mar? ¿En el Mediterráneo durante todo el año o en el Cantábrico sólo en verano? ¿Vas a navegar solo o con la familia? ¿Tienes niños pequeños? ¿Tienes amigos con muchas millas de navegación que te acompañarán asiduamente?
Otro factor fundamental es conocer tu plan de navegación, o sea, el uso que vas a dar a tu nuevo barco. ¿Estás pensando en un barco para disfrutar en crucero o en regata? También puedes optar por uno que te permita combinar estas dos actividades. ¿Quieres hacer cruceros costeros o alejarte de tu puerto? ¿Quieres hacer vacaciones a bordo con toda la familia? ¿Amarre o remolque?
Al contestar a todas estas preguntas te irás haciendo una idea del barco que más te conviene. Todo esto tendrá que encajar con tu presupuesto; no olvides incluir los costes anuales de mantenimiento, seguro, amarre, varada, invernaje, etc. Recuerda que elegir un barco es básicamente un compromiso importante.

Barco nuevo o barco de segunda mano

Otra elección que debes hacer es entre un barco nuevo o un barco de segunda mano.
Algunas de las ventajas de elegir un barco nuevo son parecidas a las de elegir un coche nuevo, podrás optar por una serie de elementos y equipos completamente a tu gusto y de acuerdo con tus necesidades. También tendrás la garantía del constructor por si hay algún problema. Sin embargo, deberás pagar una señal al hacer el pedido del barco y esperar, en algunos casos, bastantes meses, hasta que esté listo para entrega. Si ya tienes barco, puede que estos meses de espera no sean un problema. En caso contrario, es mejor elegir un barco de segunda mano ya que la transacción es inmediata.

Las ventajas de elegir un barco de segunda mano también son muy obvias: puedes encontrar un barco bien equipado y más sofisticado por un precio más asequible que si fuera nuevo, no te afectará la depreciación máxima que ocurre en los primeros años, al contrario, te beneficias de ella. Además, la cantidad de ofertas que existen en este mercado puede hacer que el vendedor se sienta presionado y por lo tanto, que acceda fácilmente a una negociación en el precio e incluso obtener algunos extras.

Muchos distribuidores tienen en stock barcos nuevos y barcos de segunda mano; acércate para comparar modelos. Hay veces que incluso podrás comparar el mismo modelo nuevo y usado y conocer las ventajas de uno y otro.

Elegir el velero que mejor se adapta a ti

Existen muchos tipos de veleros en el mercado así que tienes mucho dónde elegir. Solo con mirar algunos de los portales de compraventa de barcos como CosasDeBarcos o Yachtworld te puedes hacer una idea de las opciones que existen a tu disposición: hay más de 3000 veleros solo en España entre queches, balandras, yolas, cúters, goletas y muchos más. Encontrarás una gran variedad de tipos de casco, distintos materiales de construcción y tipos de aparejos.

Antes de empezar la búsqueda es importante que valores tus conocimientos de navegación y que decidas si vas a necesitar aprender más sobre vela, aunque ya tengas alguna titulación náutica. La primera recomendación es que te saques el PER (Patrón de Embarcaciones de Recreo) y no estaría mal animar a alguien de tu familia a que lo haga también. Es bueno salir a navegar con amigos veteranos y/o apuntarse a clases en grupo o individuales que te ayuden a ganar experiencia y seguridad, ya que cuando empieces a navegar en tu propio barco el desafío y la responsabilidad serán mucho más grandes.

Una forma de aprender más rápido es participar en algunas regatas. La variedad de situaciones que ocurren en competición y la cantidad de maniobras en las que tienes que participar te obligan a evolucionar casi sin darte cuenta.

Mientras, también puedes ir probando barcos de amigos o incluso alquilar veleros en un club o en chárter y empezar a hacer un listado de los que te gustan, de lo que necesitas y también de lo que puedes prescindir.

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Las situaciones en las que te encuentras en plena regata son las que te obligan a evolucionar tu navegación //  Foto: Martinez Studio.

No estás solo

Paseando por pantalanes, ferias y salones náuticos, hablando con amigos experimentados, patrones profesionales y también consultando un bróker náutico o los distribuidores de tu zona, lograrás acumular un mar de información. Si has hecho el trabajo previo y tienes una idea del velero que prefieres, estas conversaciones te pueden ayudar a aclarar algunas dudas, pero recuerda que no todas las opiniones valen lo mismo. Un bróker que conozca bien la zona donde quieres navegar y que esté muy acostumbrado a asesorar clientes como tú, seguramente sabrá contestar a todas tus preguntas, y mucho mejor que un amigo bien intencionado.

Tu (primer) velero

El velero ideal para empezar a navegar no existe, depende de cada persona y de sus deseos y requisitos; muchos principiantes encuentran tranquilidad y seguridad en un velero de alrededor de 30 pies y aprenden todo lo que necesitan manejando un barco que para todos los efectos es relativamente grande. Sin embargo, para ordenar las ideas, una forma rápida de hacer una preselección es buscar tu primer velero dentro de un determinado rango de eslora.

Es posible que lo más lógico sea empezar con un barco pequeño, menos sofisticado y más económico, por razones obvias: menos gastos en atraque, varada, mantenimiento, repuestos, etc. Si vas a navegar en familia con dos o tres personas más, pero en paseos diurnos, puede que un barco de vela ligera sea suficiente para empezar, pero asegúrate de que dispone de algunos elementos de seguridad, estabilidad y comodidad.

Recuerda que los barcos remolcables tienen sus ventajas; la más obvia es que no tienes que pagar el amarre, pero mantener un barco en el pantalán te permitirá acceder a él con mucha más facilidad. Si quieres empezar a organizar una nueva rutina en la que tu velero tenga un papel principal, tener un amarre es fundamental para lograr que tú y tu familia podáis salir a navegar con más facilidad.

Si quieres un poco más de comodidad y espacio, busca un crucero entre los 20 y los 30 pies, o entre los 8 y los 10 metros. Podrás disfrutar de una cabina, baño y cocina para poder pernoctar, lo que te permite singladuras un poco más largas. Con un barco de estas dimensiones lograrás más espacio y comodidad para la familia, y además podrás ir aprendiendo a tu ritmo.

La configuración del aparejo y el diseño de los barcos ha evolucionado bastante. Hoy en día, foques autovirantes, winches eléctricos, enrolladores, maniobra reenviada a la bañera y muchos otros avances, hacen que un velero de 30 a 40 pies, o incluso 45 también pueda ser una buena elección para tu primer barco, sobre todo si te lo puedes permitir y tienes algunas millas de experiencia.

El cualquiera de estas esloras encontrarás veleros que cumplen el cometido de un crucero-regata. En este caso, deberás aconsejarte bien para lograr ese equilibrio que te permita disfrutar del crucero familiar y de la competición. Muchos astilleros ofrecen packs para personalizar tu barco con este objetivo. Recuerda que tu presupuesto deberá incluir partidas para pequeños cambios, más y mejor electrónica, velas más sofisticadas, etc.
También encontrarás veleros equipados para travesías más largas, si ese es tu plan.

Un velero de madera

Si tu obsesión son los barcos de perfil clásico y eres un apasionado de la madera, los veleros de madera tienen un encanto muy especial. Este tipo de barco no es para todos, requiere más manutención y dedicación. Existen muchos tipos de veleros de madera en venta en los portales de compraventa. Por ejemplo, en CosasDeBarcos encontrarás muchos barcos de madera, algunos con más de 100 años, así que si quieres adoptar este estilo de vida – porque un velero de madera es mucho más que un barco – elige primero un experto de confianza que te pueda asesorar y aconsejar durante todo el proceso para que compres un barco en buenas condiciones. Puedes leer la entrevista que le hicimos a Mónica Xufre, quién ha dedicado su vida a los barcos de madera, aquí.

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Navegar en un velero de madera es una experiencia totalmente distinta a navegar en un velero moderno// Foto: Diego Yriarte.

Vela deportiva

Hay mucha gente que empieza a navegar desde muy joven y la vela se transforma en su deporte favorito. Aunque no sean regatistas profesionales les encanta la competición y dedican gran parte de su tiempo libre a participar en regatas y al entrenamiento previo.

Sin embargo, también hay mucha gente que -después de apasionarse a la vela gracias a los amigos o en algún club- decide comprar un barco que cumpla los requisitos de las embarcaciones de vela deportiva porque se plantea participar en alguna regata. Estos barcos suelen tener diseños y dimensiones normalizados para que todos tengan las mismas características y puedan participar en regatas en igualdad de circunstancias. El conjunto de este tipo de veleros sin motor compone lo que se llama vela ligera de competición, un tipo de navegación que incluye la vela olímpica y sus clases. Además de estas clases, existen muchos otros tipos de barcos de vela ligera de competición que se han hecho populares como las clases Dragón, J80 y J70, Moth, Star, Snipe, etc.

Estos barcos no están pensados para el crucero y por eso no tienen muchas comodidades; la principal preocupación es lograr velocidad y por eso hay que eliminar todo lo que no sea esencial.

La mayoría de estos barcos están construidos de fibra de vidrio o composites más livianos y son remolcables. Lo esencial para poder disfrutar es disponerse a aprender sabiendo de antemano que será un proceso un poco lento y que a veces nunca termina. Los barcos un poco más grandes te permitirán competir con una tripulación de dos o tres personas más, lo que puede ser muy divertido. Si entre tus amigos o conocidos tienes gente con mucha experiencia, podrás aprender de ellos y progresar más rápido.

Volver a empezar

Si durante este proceso de elegir un barco, tu pensamiento analítico insiste en dar lugar a la emoción y empiezas a mirar veleros que no cumplen con tus requisitos, no te dejes seducir, vuelve al inicio y da respuesta a las preguntas clave: ¿Dónde vas a navegar? ¿Con quién vas a navegar? ¿Cuál es tu plan de navegación? ¿Dónde vas a guardar tu barco? ¿Cuál es tu presupuesto?

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