Mantenimiento del barco

Autor Diego Yriarte
23/08/2018

Un buen mantenimiento del barco se puede considerar como una inversión y no como un gasto. El motor y las velas, la pintura del casco, las instalaciones, son algunos de los puntos clave sobre los que hemos de aprender lo suficiente tanto para diagnosticar problemas como para cuidar. El beneficio es claro: prolongar la vida útil del barco y sus equipos para disfrutar más y mejor al navegar.

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Podemos proteger nuestro barco y minimizar los gastos si estamos al día con el mantenimiento.

Revisiones periódicas del barco

Las revisiones periódicas te permiten descubrir los fallos en fase prematura y de esta forma evitar reparaciones de mayor envergadura. Además, y aún más importante,  ayudan a que el barco no se deprecie tanto y a lograr mejores condiciones a la hora de venderlo. Por supuesto es más fácil llevar un correcto mantenimiento cuando tenemos un barco nuevo, pero también es posible encontrar un barco usado que haya sido cuidado a conciencia, con previsión. Esto se hará evidente tanto en barcos de vela como de barcos a motor cuando revises sus entrañas, la cámara del motor, las instalaciones originales y agregadas.

La limpieza y el orden te darán una clara pauta de cómo lo habitaron las personas que te precedieron. Si es posible mejorar el barco, lo haremos, para tener un punto de partida en el que todo funciona y evitar reparaciones inesperadas. Quizás sea buen momento para saber que la mayoría de las salidas que realiza Salvamento Marítimo durante la temporada de verano es por averías simples, incluso por falta de combustible, lo que debería ser el colmo de la vergüenza.

Leer más sobre: La importancia de Salvamento Marítimo para la navegación de recreo 

Qué revisar y cuándo

Determinados elementos o acciones como el cambio de aceite del motor o la revisión de la balsa tienen un período determinado, pero otros elementos como el mástil o la jarcia tienen períodos de vida más largos y la revisión dependerá de la intensidad de uso que reciban. Evidentemente, un barco de regata ha de tener un mayor control sobre la jarcia y el mástil, y un período de vida más corto con respecto a un barco de crucero. Además, un barco de competición navega exigiendo al máximo las prestaciones y a su vez reduciendo al máximo el peso, mientras que a uno de crucero se le exige menos y, por motivos de seguridad, la mayoría de los elementos están sobredimensionados.

Cuaderno de bitácora

Tanto en barcos a motor como a vela es altamente recomendable llevar al día un registro, el famoso “cuaderno de bitácora”, hasta tiene algo de épico anotar en sus páginas los aconteceres de la navegación. De hecho, los capitanes profesionales cuentan con programas especiales para la gestión de la embarcación, programas que hoy podemos llevar en el móvil como una aplicación más.

He visto cantidad de artículos en los que se recomiendan las tareas de mantenimiento para la época invernal y creo que es un gran error. El mantenimiento del barco debe ser continuo porque cuanto antes descubras un fallo, antes podrás solucionarlo y suele ser durante la navegación cuando se descubren los fallos. No tiene mucho sentido romper el barco durante el verano para arreglarlo en invierno. El riesgo de arruinar las vacaciones es elevado y las posibilidades de realizar una reparación intensa durante el verano van relacionadas, con la espera y el precio a pagar.

Mientras navegas

Mientras navegas, dedica algún tiempo a revisar el barco y apunta pequeños detalles o mejoras que quieres realizar. Es muy posible que estés pensando que las vacaciones son para disfrutar y no para trabajar en el barco… de acuerdo, en tal caso, es conveniente comprar tiempo ajeno especializado y hacer una revisión antes de las vacaciones. Realizar una revisión o algunas comprobaciones no es una tarea muy complicada ni lleva mucho tiempo. Además, no hay nada mejor que conocer tu propio barco para poder solucionar inconvenientes cuando no existe la posibilidad de llamar a un técnico. Cuando estarás unas cuantas millas mar adentro solamente podrás contar con tus conocimientos. El sentido común es de gran ayuda, basta con utilizar el olfato para descubrir desperfectos: por ejemplo cuando un motor funciona de forma incorrecta es muy posible que levante temperatura sin llegar a quemar nada, pero el olor del barco cambia, olor a goma quemada, a cable eléctrico.

Repasar el barco a fondo

Si en invierno no navegamos, algo que me parece lamentable pero muy real, en la primera navegada de la primavera hay que repasar cada función del barco.

Comprobaciones de motor

Comenzaremos por el motor, en principio por la limpieza. En un motor limpio, sentina incluida, cualquier pérdida de fluido se evidencia de inmediato. Primero revisa el circuito de combustible; es importante mantener los filtros de combustible limpios y, de hecho, lo ideal es que haya dos filtros, uno para partículas más gruesas y otro para partículas más finas: así se reparte la carga de trabajo y aumenta la eficiencia.

En realidad, lo más práctico es seguir los consejos del fabricante y realizar los cambios de aceite y filtro  según la cantidad de horas de uso que vayas dando al motor –por eso es importante tener un cuaderno de bitácora que te ayude a hacer este cálculo- pero la revisión visual la puedes realizar tu mismo, ya te irás familiarizando con los elementos del motor.

Una de las averías del motor más habituales es que se rompa el impulsor de la bomba de refrigeración. La reparación es muy sencilla y no se necesitan herramientas fuera de lo común, ni conocimientos muy elevados. Lo bueno de mirar el motor cuando todo funciona es que con un poco de memoria fotográfica o apuntes puedes controlar su correcto funcionamiento. Por ejemplo: la correa del alternador ha de tener una tensión correcta y eso lo puedes verificar con el motor parado, evidentemente. Si el alternador carga correctamente, la tensión está bien. Mira apretando ambos lados largos de la correa para ver cuanto cede. Si en algún momento ves que el alternador no carga correctamente lo primero que hay que ver es si la correa está en buen estado y si la tensión ha variado. Si hay poca tensión intenta darle más, pero si no es posible utiliza esa correa de repuesto que siempre debes tener a bordo y compra otra para tenerla a mano la próxima vez. Reductoras, ejes, o transmisión por cola: en todos estos tipos de motor es necesaria lubricación y según lo que corresponda a tu barco debes informarte para aprender a hacerlo o para saber por lo que pagas.

El motor es mucho más que la propulsión de tu barco: aporta energía a las baterías para la iluminación, instrumental, etc. y también para el encendido mismo del motor. Algunos motores incluyen una serpentina alrededor del sistema de refrigeración y escape, encargada de calentar el agua para el consumo a bordo.

 

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El mantenimiento del motor es otro punto clave si queremos que el barco funcione correctamente.

Sistema eléctrico

Baterías

La clave es el orden. Nada como encontrar un electricista obsesivo que actúe sobre una instalación bien ordenada, señalizada y clara.

La revisión hay que empezarla por las baterías. Controlar cuándo fue la última vez que las cambiaste, controlar que cargan correctamente mediante el amperímetro del tablero eléctrico y también que retienen la carga. Es fundamental contar con dos circuitos separados, uno en exclusiva para el encendido del motor y de un amperaje acorde y otro para los servicios. De esta forma, si hay algún inconveniente, cortocircuito, falso contacto, fuga de energía o simplemente te has olvidado de apagar las luces y agotaron las baterías de servicio, siempre tendrás cargada la batería exclusiva del motor, para darle arranque y recuperar la energía perdida.

El espacio reservado a las baterías debe ser seco, pero contar con ventilación, y los bornes han de estar bien firmes y limpios. Es habitual que en los bornes se forme sulfato, por lo tanto es fundamental que lo limpies para mejorar el contacto y evitar la corrosión. Mantener los circuitos limpios, claros e identificados te permitirá una mejor gestión de la energía y un ahorro de combustible. Las luces de navegación siempre han de funcionar correctamente y en caso de que veas que alguna ha dejado de funcionar debes cambiarla de inmediato, no es una de las cosas que puedes dejar para mañana.

Electrónica

En los equipos electrónicos no es sencillo meter mano si no controlas el tema, pero sí echar un vistazo abriendo el panel central de instrumentos o el panel de mandos y asegurarte de que no hay humedad. También es importante comprobar que los transductores de la corredera y la sonda están limpios.

Ánodos de sacrificio

Dentro de la revisión de la parte eléctrica también es bueno controlar el estado de los ánodos de sacrificio. En algunos puertos, la corriente galvánica es muy intensa y si los ánodos de sacrificio no están en buen estado, dicha corriente puede atacar otros elementos metálicos del barco, como pasacascos o partes del motor generando un problema mucho mayor.

El casco: cuidados de la fibra

Comprueba que sobre la línea de flotación no aparezcan grietas o roturas en el gelcoat, según su profundidad, puede permitir que se filtre agua dentro de la fibra y el problema sea mayor que el estético. La obra muerta también requiere limpieza, si el fondo está sucio, en un barco de vela se pierde velocidad y en uno de motor, se paga en consumo de combustible.

No solo debes verificar que el antifouling cumpla con las exigencias del fabricante, también es necesario sacar el barco del agua y limpiar el fondo. Esto te permitirá revisar el estado de la obra muerta, que no haya golpes y, principalmente, que no aparezcan protuberancias producidas por ósmosis, que es la filtración de agua dentro entre las láminas de fibra. Si no controlas este proceso, el problema puede ser grave y más grave la factura de la reparación. Más allá de los problemas estéticos, es importante revisar las partes en las que puede haber filtraciones y restaurar los sitios en los que la silicona ha sido dañada o esté reseca y hacerlo lo más rápido posible.

Madera joven

La madera es muy noble a bordo, le da calidez a un barco, y no me refiero a barcos de madera que en lo relacionado al mantenimiento merecen un capítulo a parte, o varios libros, me refiero a la madera en barcos de fibra o metal, cuya nobleza requiere un cuidado especial.

Los barnices en exterior sufren en un medio hostil entre la sal y el azote del sol. Si queremos que duren más tiempo han de estar cubiertos. Cuando una pieza de madera recibe un golpe, el barniz se quiebra y la madera puede absorber agua. En lo posible, deberías hacer dos cosas: en primer lugar, colocar un algodón mojado en agua dulce sobre el golpe que ha hundido y comprimido las fibras, para que hidrate la madera y ésta vuelva a su forma original y la cicatriz sea menor. Luego dejar secar, lijar y volver a barnizar.

 

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La madera necesita cuidados especiales, sobre todo cuando absorbe mucha agua.

Teca

Las cubiertas de teca requieren una revisión atenta porque al estar pegadas a la superficie, si entra agua, poco a poco irá despegando más tablas y encareciendo la reparación. En relación al aspecto estético, es necesario tener cuidado con la limpieza tanto por los químicos, como el tipo de cepillo a utilizar: algunos pueden ser muy abrasivos, por lo tanto es necesario utilizar uno suave y actuar en sentido transversal a las vetas de la madera. Para las manchas de grasa es muy efectivo utilizar un quitamanchas en aerosol específico para teca. Hay quien utiliza aceites como si se tratara de muebles de jardín, pero por suerte cada vez es menos recomendado.

Jarcia y velas

La revisión del aparejo debe ser periódica y ante cualquier duda es mejor consultar un profesional. Antes de cada navegación importante es necesario subir al tope del mástil y controlar que todo está en orden. Luces, antena, anemómetro, veleta y la parte estructural de la cajera de drizas (lubricar) y los arraigos de los obenques. Descendiendo por el mástil revisaremos cada elemento, crucetas, arraigos y en lo posible lubricar las partes móviles, también podemos aprovechar para lubricar el carril de la vela mayor. La jarcia móvil depende de la duración de cada elemento de la cabullería. Según el tipo y la cantidad de uso los cabos sufren un desgaste, particularmente en las partes que hay una unión con otro material, como los grilletes; es fundamental controlar el buen estado de las gazas y las partes que coinciden con poleas o desvíos.

Las velas, también merecen un artículo aparte, pero es evidente que hemos de revisar las costuras, los puños de amura, driza y escota, y controlar que no se desarrollen hongos, prestando particular atención a desalarlas y guardarlas bien secas.

Más que el dinero que ahorras haciendo tu mismo las revisiones y algunas reparaciones, es fundamental el conocimiento que vas ganando sobre el barco, porque las roturas importantes no suelen producirse con mar calma y suave brisa.