Pinturas antifouling para barcos

Autor Jordi Maseras
04/04/2019

La aplicación de la pintura antifouling es esencial para evitar la corrosión del casco y prevenir la proliferación de microorganismos. En este artículo hablamos de los tipos de incrustaciones, de los tipos de pinturas antifouling y de cómo aplicarlas. 

antifouling
Las pinturas antifouling es esencial para evitar la corrosión del casco.

Algunos organismos marinos necesitan adherirse a una superficie para sobrevivir en algunas fases de su proceso biológico. La llegada de la primavera, con el aumento de las temperaturas, favorece la proliferación de la flora y la fauna marinas en forma de microorganismos que necesitan de estas superficies para sobrevivir. Los principales problemas que causan estos microorganismos al adherirse a la obra viva de cualquier embarcación son la pérdida de velocidad del barco y un aumento en el consumo de combustible. Además, si el casco es de madera, pueden llegar a producir daños importantes.

Tipos de incrustaciones

Existen tres tipos principales de incrustación: los limos, las algas y las de tipo animal. Los limos se presentan en forma de barro, bacterias y de algas microscópicas que suelen estar poco adheridas. Las incrustaciones de tipo vegetal son algas que se adhieren perfectamente y sus tonalidades van desde el verde al marrón pasando por el azul o el rojo dependiendo del tipo y de la zona de navegación. Las incrustaciones animales pueden ser calcáreas (como los moluscos o tubícolas) y no calcáreas (como las esponjas, hidroides, etc.). Este tipo de incrustación es llamada coloquialmente “caracolillo”. La incrustación de todos estos organismos depende fundamentalmente de la temperatura, la radiación solar, la salinidad del agua y los nutrientes. Por tanto, no en todos los lugares crecen de la misma forma y con la misma intensidad, incluso en una misma embarcación puede haber zonas más afectadas que otras dependiendo de las partes más expuestas al sol y de las corrientes predominantes del puerto. Todas las aguas navegables están sujetas a diferentes formas de suciedad en su obra viva, los tipos y la intensidad de las incrustaciones varían según el lugar, las horas de navegación y la patente utilizada.

imo, caracolillo y algas
En esta cola se pueden ver los tres agentes principales que atacan la obra viva: limo, caracolillo y algas.

Pinturas antifouling o patentes

Para combatir y prevenir este fenómeno existen las pinturas denominadas antifouling, (foul, sucio en inglés), que es la denominación internacional de las pinturas antialgas o antiincrustantes, también llamadas en castellano patentes, que cubren la obra viva de toda embarcación que tenga que pasar largos períodos de tiempo en el agua.

Desde el 1 de enero de 2003 está prohibido que las pinturas antifouling contengan estaño, plomo, cobre o cualquier elemento contaminante según la IMO (Organización Marítima Internacional) a la que pertenecen los países de la Unión Europea, además de otros países como Japón, EEUU, Canadá, Australia o Nueva Zelanda. Por esta razón, las pinturas han perdido parte de su efectividad pero se ha ganado en la conservación del medio ambiente.

En la actualidad estas pinturas contienen sustancias biocidas, menos contaminantes, que impiden que los organismos, animales y vegetales, se instalen en la obra viva. Al entrar en contacto con el agua se liberan estas sustancias formando un halo protector en todo el perímetro de la embarcación. La principal diferencia entre los distintos tipos de antifouling radica en la forma de liberar esta carga tóxica.

Para la náutica deportiva existen principalmente tres tipos de patentes, las autopulimentables, las de matriz dura y las especiales para alta competición. No se puede considerar como mejor o peor uno u otro tipo de patente, ya que cada una de ellas cuenta con unas características específicas que se adaptarán de mejor o peor forma a nuestro programa de navegación, a nuestro puerto de amarre o a las temperaturas de las aguas en las que solemos navegar. A continuación hablamos de las primeras dos, dado que los antifouling especiales para alta competición son un capítulo aparte, son mucho más caras y en su formulación aparece el teflón o el grafito y normalmente se suelen aplicar a pistola.

óxido casco Los cascos de acero requieren una atención especial y necesitan la eliminación previa de todo el óxido antes de aplicar la imprimación y posteriormente la patente. Foto: Jordi Maseras.

Patentes autopulimentables

Son las más modernas, las más caras y las que ofrecen un período de protección mayor. Estas patentes están constituidas por una mezcla de resinas y biocidas en una matriz soluble, que se erosiona de forma regular y que se autorregula químicamente al liberar el biocida, dejando además una superficie lisa en contacto con el agua, siendo por ello las que mejores cualidades hidrodinámicas proporcionan. Otra ventaja es que al ir reduciéndose la capa de pintura con el paso del tiempo, las sucesivas aplicaciones no requerirán de una exhaustiva eliminación de la capa anterior. Las patentes autopulimentables son perfectas para aquellas embarcaciones que navegan regularmente todo el año y a baja velocidad como por ejemplo veleros y pequeñas embarcaciones a motor. Por el contrario no son aconsejables para barcos que permanezcan amarrados en zonas sometidas a fuertes corrientes ni para las embarcaciones que naveguen a altas velocidades, ya que perderían la patente en poco tiempo.

hélice de bronce
Algunas teorías defienden que las hélices de bronce no deben pintarse. Foto: Jordi Maseras.

Patentes de matriz

Las patentes de matriz dura se caracterizan por una mezcla de resinas insolubles y resinas solubles. En este tipo de antifouling las biocidas se liberan a través de la película de pintura o matriz insoluble y porosa. La pintura absorbe agua mientras que la parte soluble de la resina se va desintegrando, dejando una estructura insoluble como una esponja rígida, llena de agua, a través de la cual se van disolviendo, por difusión, los productos biocidas que son los que realmente actúan para repeler las incrustaciones. Estas patentes tienen la ventaja de poder quedar al aire libre en el varadero hasta tres meses después de su aplicación sin perder sus propiedades. Por otro lado tienen el inconveniente de ir acumulando capas a cada temporada suponiendo una capa añadida a las ya existentes y pasadas unas temporadas habrá que eliminar las capas acumuladas.

¿Cómo y cuándo aplicar la pintura antifouling?

La aplicación del antifouling es un trabajo meticuloso y que necesita de mucha dedicación. Lo primero que hay que hacer es lijar el casco y retirar los microorganismos adheridos, utilizando gafas protectoras y una máscara para boca y nariz, ya que estaremos eliminando una pintura que es biocida. Después de haber lijado la superficie del casco, primero hay que limpiarla con una hidrolimpiadora, para estar seguros de retirar todo el polvo, y luego enmasillarla, o sea cubrir las grietas o los agujeros, y lijar de nuevo manualmente. Por último, hay que aplicar la pintura de manera uniforme a toda la embarcación, asegurándose de seguir las indicaciones del fabricante sobre el tiempo entre la aplicación entre capa y capa.

La frecuencia la aplicación del antifouling depende del tipo de barco, del uso que hacemos de la embarcación, del tipo de aguas en las que navega, y también del tiempo en que se mantiene a flote. Normalmente, se recomienda aplicar dos capas de antifouling antes de que empiece la temporada, para mantener el casco protegido hasta el otoño, sobre todo si navegamos en aguas más cálidas o zonas más sucias, donde es más fácil que el limo se deposite en menor tiempo. Si tenemos el barco a flote en zonas más frías, una capa puede ser suficiente para proteger el barco.

 

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